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He estado algo fuera de mercado, pero por una razón más que “Importante”, más que
“trascendente”, más que histórica. El viernes pasado, a las 18:53 -4GMT, ha llegado a este mundo, mi Princesita, su nombre, “Javiera Carolina”, esta chicoca Rockera de no despreciables 51 cms de largo con un peso de 3,740 Kg.
Por fin conocí a la personita que rockeaba conmigo desde el vientre de su madre, mientras escuchábamos algún prócer del rock, o que saltaba dentro de su madre mientras su Padre, o sea yo, entonaba algún temón micrófono en mano, como ya dije, este es uno de mis pasatiempos últimamente, es increíble ver como te reconoce.
Es increíble lo grande que está mi primogénito al verlo junto a ella, es increíble la paz que este individuo de 1,3 mts, es capaz de entregar, es increíble la cantidad de cosas que nosotros los
padres les pedimos que hagan como algo normal, que son inquietos, es cierto, pero yo, hasta antes del nacimiento de mi Hijita, el concepto de “pasar una mala noche” era absolutamente otro, era algo así como “me levante para ir al baño” o “desperté a media noche sin sueño”, conceptos vanos frente a la definición de ese concepto en la actualidad, lo terrible es que llevo solo un par de noches en ese trámite, pero anoche desperté tantas veces que creí por un momento, que fue solo una vez o la misma vez, pero un turro de rato. Como al parecer tengo buenas aptitudes para sacar flatos, en una de esas desperté sentado sacando chanchitos a mi hijita, yo como en un estado de inconciencia y mi señora mirándome con cara de ¿estará despierto?. 
Seguramente, la primera vez fue peor, pero tanto tiempo ya, al parecer se me había olvidado. Peor, porque estaba realizando la memoria para optar a mi título de Ingeniero (Ejecución Informática de Gestión), además trabajaba y era la cabeza de la familia, pero, ya tanto tiempo que, obviamente, lo había olvidado. Esta vez por lo menos dejó que tuviera mi ceremonia de titulación tranquilo (para la carrera de Ingeniería Civil Industria), entre comillas porque en realidad, mi señora estaba entre la audiencia con contracciones.
Aún así, con todos las molestias y quejas tanto de my wife como por parte mía, aún cuando signifique un trastorno en nuestro diario vivir, aún cuando deba lidiar con la gente de la isapre, aún cuando debiese esperar un rato mas que razonable durante la inducción (casi 12 hrs), aún cuando haciendo la espera me quedaba dormido apoyado contra un pedacito de colchón que mi esposa me proporcionaba, sentado en un piso desbalanceado y despertado por un aparataje de personajes que venían a hacer algún procedimiento, aún cuando no almorcé, aún cuando durante el parto me hice el valiente al ver el proceder de las eminencias de la clínica, que aquí entre nosotros, eran puros cabritos, ningún Doc, superaba los 35, con una cara de niñitos buenos y cuicos que no se las podían. Aún así a este rockero, mientras la recibía y escuchaba su primer llanto, se me escapaba una lágrima que me hizo olvidar todo, hizo que me recogiera y comenzara a pensar con otra forma de ver la vida, ya no en forma calculada como casi todo en mi vida, ya no de forma económica sino como un complemento en mi vida; No un pedacito de corazón por llenar sino un pedacito que apareció colmado de dicha y vida. Estoy tratando de explicar esto que decimos a nuestros hijos sobre que los querremos de igual forma que a los hermanitos, pero ahora de forma palpable, ahora de forma práctica, algo que ni siquiera es fácil de entender para nosotros…
Desde ese primer instante, Javiera Carolina, eres parte importante de mi vida, claro, junto a mi primogénito Pablo Ignacio y a esa bruja que me adoptó y que hizo de mi vida un manojo de incertidumbres y obligaciones, que espero confiado en Dios que siga cumpliendo a cabalidad.
Javiera Carolina, bienvenida a nuestras vidas…
He estado algo fuera de mercado, pero por una razón más que “Importante”, más que
Por fin conocí a la personita que rockeaba conmigo desde el vientre de su madre, mientras escuchábamos algún prócer del rock, o que saltaba dentro de su madre mientras su Padre, o sea yo, entonaba algún temón micrófono en mano, como ya dije, este es uno de mis pasatiempos últimamente, es increíble ver como te reconoce.
Es increíble lo grande que está mi primogénito al verlo junto a ella, es increíble la paz que este individuo de 1,3 mts, es capaz de entregar, es increíble la cantidad de cosas que nosotros los
Seguramente, la primera vez fue peor, pero tanto tiempo ya, al parecer se me había olvidado. Peor, porque estaba realizando la memoria para optar a mi título de Ingeniero (Ejecución Informática de Gestión), además trabajaba y era la cabeza de la familia, pero, ya tanto tiempo que, obviamente, lo había olvidado. Esta vez por lo menos dejó que tuviera mi ceremonia de titulación tranquilo (para la carrera de Ingeniería Civil Industria), entre comillas porque en realidad, mi señora estaba entre la audiencia con contracciones.
Aún así, con todos las molestias y quejas tanto de my wife como por parte mía, aún cuando signifique un trastorno en nuestro diario vivir, aún cuando deba lidiar con la gente de la isapre, aún cuando debiese esperar un rato mas que razonable durante la inducción (casi 12 hrs), aún cuando haciendo la espera me quedaba dormido apoyado contra un pedacito de colchón que mi esposa me proporcionaba, sentado en un piso desbalanceado y despertado por un aparataje de personajes que venían a hacer algún procedimiento, aún cuando no almorcé, aún cuando durante el parto me hice el valiente al ver el proceder de las eminencias de la clínica, que aquí entre nosotros, eran puros cabritos, ningún Doc, superaba los 35, con una cara de niñitos buenos y cuicos que no se las podían. Aún así a este rockero, mientras la recibía y escuchaba su primer llanto, se me escapaba una lágrima que me hizo olvidar todo, hizo que me recogiera y comenzara a pensar con otra forma de ver la vida, ya no en forma calculada como casi todo en mi vida, ya no de forma económica sino como un complemento en mi vida; No un pedacito de corazón por llenar sino un pedacito que apareció colmado de dicha y vida. Estoy tratando de explicar esto que decimos a nuestros hijos sobre que los querremos de igual forma que a los hermanitos, pero ahora de forma palpable, ahora de forma práctica, algo que ni siquiera es fácil de entender para nosotros…
Javiera Carolina, bienvenida a nuestras vidas…

